El quehacer universitario

Los logros “históricos” de los universitarios pasan por una simplicidad estupefaciente, tal vez porque los esfuerzos por reformar la educación siguen siendo estériles para alcanzar un modelo educativo autentico que responda a la realidad colombiana. Sumado a esto, las trabas impuestas por los beligerantes gobiernos a los jóvenes que desean acceder a la educación superior, los abusivos préstamos que volcan las preocupaciones de los estudiantes a pagar las deudas mes a mes para que no tengan tiempo de preocuparse por la sociedad y la corporativización que ha falsificado la esencia de la universidad, muchas veces por atender a intereses particulares, son elementos que terminan por erosionar el sentir social de las instituciones. Ante esto y mucho más, se levantan con fuerza admirable los universitarios para defender su derecho a educarse, incluso si les cuesta la vida.

Por todos los esfuerzos habidos y por haber, es que resulta menester establecer un punto de inflexión en esta espinosa lucha. El rumbo de quienes defienden lo público no puede continuar detrás de consignas reducidas a atender la coyuntura, ni a poner en practica el hacer por el hacer; acciones legitimas y tenaces, pero agotadoras y chabacanas si no se piensan adecuadamente. Para dar un gran salto cualitativo es necesario que el horizonte esté claro, y significa hacer cumplir una cuestión capital que durante años se ha pasado por alto: la misión de la universidad.

Preguntarse sobre la misión de la universidad es también preguntarse ¿para qué existe, está ahí y tiene que estar la Universidad? Este interrogante indefectible lo formuló hace noventa años el filósofo español José Ortega y Gasset, interrogante que sigue estando vigente y que al tratar de resolverlo permite avizorar la educación requerida por la sociedad colombiana.

Decía este universitólogo que la universidad está para enseñar principalmente tres cosas: 1) Transmisión de la cultura, 2) enseñanza de las profesiones y 3) investigación científica y educación de nuevos humanos de ciencia. ¡Qué placer genera el estudiar todo lo humano y lo divino! Sin embargo, estos elementos aun son un inorgánico bajo la lógica de Ortega y Gasset; no son más que el adobo para algo mayúsculo.

[La universidad necesita] contacto con la existencia pública, con la realidad histórica, con el presente, que es siempre un integrum y solo se puede tomar en totalidad y sin amputaciones (…) La vida pública necesita urgentemente la intervención de la universidad como tal.

~ Misión de la universidad, (1930)

Como bien dice la cita, la misión de la universidad es responder a los fenómenos sociales en los cuales se está inmerso, colocando el conocimiento a disposición de la sociedad. Bajo este contexto, se facilita identificar el quehacer del universitario como deber moral, cuyas tareas son participar en la política, el debate público y hacer presencia en los medios de comunicación de masas. En síntesis, se trata de una empresa que pretende garantizar la misión de la universidad.

Esta apuesta comunicativa nace con el objetivo de reivindicar la importancia del quehacer. El medio también se da a la tarea de exponer todo lo que pueden hacer los universitarios para participar activamente en la defensa irrestricta por lo público, partiendo de los diálogos en comunidad y posibilitando que otros manifiesten sus críticas sin dejar de lado las propuestas para comprender y transformar las circunstancias. Les invitamos a seguir esta noble y tenaz causa que apenas comienza.