Violencia Invisible

La violencia se debe entender como cualquier acción que altera o interrumpe el flujo normal de las cosas, cabe resaltar entonces, que las acciones relacionadas con crimen, disturbios, insultos y terror, son la parte más evidente y superficial de las conductas violentas en la sociedad, las cuales el filósofo esloveno Slavoj Žižek denominó Violencia subjetiva; estas manifestaciones que se ven como grandes problemas, son apenas el síntoma de un trasfondo mucho más grande y peligroso que en la mayoría de los casos pasa desapercibido al confundirse con conductas propias de la normalidad. Se trata de una violencia invisible y sistémica, dado que su concepción popular es aceptada e incluso apoyada, pues se inscribe en nuestras convicciones sociales, políticas y económicas.

Para profundizar en ello, es preciso mencionar la Biopolítica: un neologismo acuñado por Michel Foucault en los años 70, pero que hoy en día cobra especial importancia a raíz de la emergencia sanitaria y la reacción de los gobiernos de turno.

Antes de abordar la Biopolítica, es necesario conocer el concepto de Biopoder, y para ello hay que comprender que hasta el siglo XVIII, existía un régimen de poder monárquico y absolutista, donde la manera de hacer cumplir las leyes, consistía en la amenaza de castigo o ejecución a quienes no las cumplieran; por otra parte, a partir de la Revolución Francesa, surge el nuevo régimen de poder democrático y con ello el Biopoder, el cual consiste en ejercer un dominio de manera sutil sobre el cuerpo y la mente de los ciudadanos con el propósito de construir una sociedad disciplinada, mediante individuos que se adapten al nuevo modelo del capitalismo y sean productivos para el sistema; donde a diferencia del antiguo régimen, la conciencia colectiva no se divide entre lo permitido y lo prohibido, sino a partir de lo que es normal y anómalo.

El horror sobrecogedor de los actos violentos y la empatía con las victimas, funciona sin excepción como un señuelo que nos impide pensar. ~ Slavoj Žižek

Entonces, cuando el ciudadano inconscientemente hace esta distinción entre ley y norma, la administración de su vida girará en torno a su propia libertad y autonomía: Un poder que obliga y es limitante, se percibe como amenaza, y por ende puede detonar en el conflicto; en cambio, cuando las acciones realizadas por las personas constituyen la normalidad colectiva y el pensamiento propio, no existe motivo alguno para cuestionar al poder.

Por su parte, la Biopolítica funciona como mecanismo de regulación social que permite un mayor conocimiento de la población sobre la cual se ejerce control, a través de la implementación de estudios y prácticas estadísticas sobre determinados rasgos, para así generar clasificaciones según el criterio requerido, se orientan entonces hacia la construcción y administración de la política sanitaria, la gestión de la guerra, la regulación de leyes y en general de todo lo que tiene que ver con la vida.

En el caso de la pandemia, cabe mencionar que se reporta una emergencia sanitaria cuando se conoce que las cifras estadísticas, han tenido un aumento significativo en el número de contagios, en ese instante, el gobierno debe implementar un plan de acción:

En primer lugar, se buscará la manera de evitar que se incremente el número de contagios, para ello se toman medidas de prevención disciplinarias como el confinamiento y los toques de queda, y junto con ello, se promueven campañas de responsabilidad individual, donde quedarse en casa cumpliendo el aislamiento social es sinónimo de hacer lo correcto. De esta manera, se constituye una nueva normalidad, donde la conciencia popular gira en torno a cumplir la norma que se supone brindará un bienestar colectivo; simultáneamente, se ponen en marcha estudios sobre la población, donde se medirá su rango de edades, sexo, situación socioeconómica y demás datos personales. De esta manera, a raíz de la emergencia sanitaria, acciones que un tiempo atrás habrían sido vistas como una vulneración a la libertad, se vuelven algo cotidiano al ser percibidas como un sinónimo de seguridad.

Continuando con el tema de las estadísticas en la pandemia, es necesario aclarar que para relacionarlo con la biopolítica, hay que pensar en ellas no desde su utilidad de medición, sino como una herramienta que tiene el poder político y económico sobre nosotros, a modo de estrategia, tanto para obtener información, como para generar en cada individuo nuevas percepciones y modos de vida según su conveniencia.Desde que las personas reciben a diario las cifras de nuevos contagios y muertes a causa del virus, han cambiado su actitud y estilo de vida producto del miedo que produce el contagio, entonces medidas como los comparendos disciplinarios y la militarización de las ciudades, han sido acogidas e incluso aplaudidas por muchos ciudadanos que las consideran necesarias para evitar la propagación. En este punto, se debe comprender que si bien el Estado debe velar por el bienestar, como ciudadanos debemos tener una posición crítica frente al poder y estar alerta, para que estas medidas no duren más tiempo del necesario, ni lleguen a tener un alcance mayor al establecido en un comienzo, pues de ser así, estaríamos frente a un gobierno autoritario.

Lo importante está en ser conscientes de que la expansión del virus no se limita únicamente a ser un problema biológico, sino que tras él se encuentran fenómenos políticos que afectan a la comunidad. Es verdad que la nueva normalidad ha hecho que nuestra libertad se vea condicionada en nombre de la seguridad, sin embargo hay que pensar hasta qué punto el pánico colectivo nos vuelve vulnerables ante las ansias de poder del gobierno de turno, convirtiéndonos en víctimas de violencia sistémica, además comprender que dichos acontecimientos, en la mayoría de los casos, se ven complementados con manifestaciones de violencia subjetiva, por lo tanto, vale la pena cambiar la perspectiva respecto a esta: dejar de lado por un momento la carga traumática que trae consigo, y en cambio fijarse en las razones que llevan al límite de la agresión y producen tales hechos.

Carolina Lourdes
Estudiante de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad del Tolima, nacida en la ciudad de Ibagué. Su trabajo artístico está enfocado en la creación de imágenes a partir de la ilustración análoga y digital, explorando diferentes técnicas; esto con el propósito de generar inquietudes y reflexiones sobre diferentes aspectos del ámbito político y social.